me quedó la imagen de mamá que cumplió cien envejecida en las fotos, y un me quiero ir a casa que no te explico porque no quiero, y porque vos sabés que a veces me gustaría quedarme siempre en casa, a veces siempre nunca, me conocés y sabés dónde van mis puntos y mis comas y mis los que no hablaron que callen para siempre, y mis mirá cómo te desordeno los sugus por color, y me quedo acá con los que están, hablando con todos sin hablar con nadie: una acústica rara, una voz que se condensa en el aire y molesta, mo-les-ta, entonces prefiero las fotos de annemarie, hipnotizarme con los desnudos y las actrices de los cincuenta, y volver a la realidad con un beso, qué bueno que un beso me active como un botón de encendido/apagado, rara yo, como encendida, apagada, para el caso es lo mismo, qué trillado, en los cincuenta mamá no había nacido, y cuando pasan los años ya no más me parece que me duele acá, me parece que no puedo respirar, en los cincuenta era mi abuela con peinado de época y ojalá yo con tocado o moño grace kelly y tres hermanas, pero no, ahora no te parece que te duele, ahora seguro que es por acá, cerca de la garganta, y se parece también a no poder respirar, pero es certeza, no claro, algo no te respira bien y en los cincuenta mucho rock y glamour pero no pusiste música, nunca ponés música.